Declaración FIPU

Entrevista a Victoria Sandino, coordinadora Subcomisión de Género de las FARC

"Una combatiente (de las FARC) que cae herida es mucho más maltratada, es agredida y, en muchas otras oportunidades, incluso, hasta violada".

Hay una situación y es que la guerra no se lleva única y exclusivamente con las armas, la guerra se hace de muchísimas maneras. Y otra forma de hacer la guerra es desprestigiar al contrario, es desvaloralizarlo.
FIPU | La Habana

Claudia Quintero: Desde La Habana, Cuba, me encuentro con Victoria Sandino, ella es integrante de la delación de paz de las FARC y coordinadora de la subcomisión de género. Gracias por aceptar esta entrevista. [Ver entrevista completa]

Victoria Sandino: Gracias a ti, Claudia

C.Q.: Cómo llega Victoria a las FARC

V.S.: Eso es una historia larga, pero resumida es que yo tengo una militancia desde muy adolescente, una militancia política, revolucionaria: fui de la Juventud Comunista, luego de la Unión Patriótica (UP). Y toda esta violencia que venía desde mucho atrás, pero que se exacerbó con el tema de la Unión Patriótica, donde perdimos a muchas compañeras y compañeros, entonces vi que llegó un momento en que realmente vi que no había más opciones, porque lo que sí es para mí, es la lucha por los cambios que requiere Colombia para construir un país distinto, un país justo, entonces por eso decidí ingresar a la lucha armada.

C.Q.: Cómo ha sido la relación con el Gobierno en estas discusiones del enfoque de género, cómo ha sido el ambiente con ellos.

V.S.: Pues como estamos entre mujeres, el ambiente es así como son los ambientes entre mujeres… Pero lo que sí es que es una negociación más, eso fue lo que hicimos hasta este momento. Íbamos, presentábamos propuestas, organizábamos, nos reuníamos, discutíamos. Digo en esta primer etapa que tenía que ver con los tres acuerdos: el acuerdo que acabamos de entregar el 24 de julio que equivale al acuerdo de reforma rural integral, el de participación política, y el de cultivos de usos ilícito. Entonces como ya teníamos un marco que es los acuerdos que se habían logrado en la Mesa, lo que había que hacer era darles un enfoque de género a esos acuerdos que no lo tenían. Y, bueno, fue una negociación más, construir acuerdos de nuevo a partir de las propuestas que nos hicieron llegar las mujeres de Colombia.


C.Q.: Por qué había que hablar de enfoque de género en los acuerdos

V.S.: Porque estaba ausente la mitad de la población colombiana, que somos las mujeres. Y estaba ausente no como un propósito propiamente, sino porque ha sido la costumbre en todos los procesos de paz, esa ha sido la costumbre; en pocos se tiene en cuenta a las mujeres, a pesar de que las mujeres viven y padecen de manera diferencial y de manera mucho más cruenta la confrontación armada, o el conflicto social, político y armado que vivimos en Colombia. Entonces ante esa ausencia, –a pesar que se mencionaba, decía “será para todo el mundo”, se entiende que es para todo el mundo en el caso de la tierra, por ejemplo–, era necesario por las condiciones de Colombia, por las condiciones de las mujeres, como les ha tocado padecer la guerra, era necesario hacer esa especificidad, incluso, priorizar como está establecido actualmente en los acuerdos con enfoque de género.

C.Q.: El 40% de la guerrilla está conformada por mujeres, qué ocurre, qué ha pasado en el país para que las mujeres se enlisten en un ejército irregular, se vayan a “peliar” y tomen armas, qué produjo este fenómeno.

V.S.: Esos son muchos aspectos que inciden en ello. Primero, la guerra misma, la guerra misma empuja a las mujeres a defenderse, a buscar mecanismos de defensa que es el que me ocurrió a mí, por ejemplo. Yo ingreso de manera consciente, sabiendo a lo que me iba a vincular y lo hago convencida política e ideológicamente. O sea, antes yo no pensé que me iba para la guerra, antes no tenía la mentalidad mientras estaban en la militancia política, pero la guerra me empujó, fue la que me llevó a tomar esa decisión. Y así ha empujado a muchas mujeres colombianas a buscar mecanismos de protección, pero también a otras formas de lucha.

Y también está la libertad, diría yo, para las mujeres. Porque muchas mujeres, sobre todo mujeres en el campo, en el campo colombiano, cuando tomas la decisión muchachas jóvenes, toman la decisión de ingresar, también es un mecanismo de defensa, de libertad, de independencia que no lo tienen en sus casas; y al ver que no tienen opción de vida, es decir, que tiene una mujer joven hoy en los campos colombianos, en los sectores populares, además de ponerse a tener hijos, hijas; no tiene posibilidad de estudio, no tiene posibilidad de un empleo digno, no tiene posibilidad de profesionalizarse. En general, todas estas situaciones, que viven las mujeres colombianas, las empuja a buscar caminos. Y un camino digno es la luchar armada, la revolución.

C.Q.: Hablando de esto, los medios y el poder las pintan, a ustedes, las mujeres guerrilleras, como víctimas, como “pobrecitas”, como que están en la guerra siendo vulneradas y abusadas. Tú eres una mujer que desde joven llevas muchos años en la guerrilla, trabajas con mujeres, estás poniendo el enfoque de género en los acuerdos, tú como respondes a esta agenda que se ha querido instalar, digamos, incluso, de subestimar a la mujer guerrillera.

V.S.: Hay una situación y es que la guerra no se lleva única y exclusivamente con las armas, la guerra se hace de muchísimas maneras. Y otra forma de hacer la guerra es desprestigiar al contrario, es desvaloralizarlo; y en este caso, para las FARC, es una manera efectiva de atacar a la organización es a través de las mujeres que pertenecemos a la misma, presentándonos como no sujetos políticos, mejor dicho, como menores de edad, como si no tuviéramos la capacidad de pensar y tomar decisiones.

Ese ataque que se hace a la guerrilla en general, realmente es un ataque que nos hacen a las mujeres de manera directa, y esa es una continuidad de lo que ocurre en Colombia: de la violencia contra las mujeres colombianas, de los feminicidios, de las discriminaciones, en general de todo ese ataque que hacen contra las mujeres colombianas, lo siguen haciendo con las mujeres que estamos en la guerra.

Una mujer que está en la guerra, una nuestra, una combatiente que cae herida es mucho más maltratada, es agredida y, en muchas otras oportunidades, incluso, hasta violada o violentada de cualquier forma por el hecho de ser mujer. Por ejemplo, cuando hay confrontación, o cuando se presentaron estas confrontaciones que esperamos no sean más, siempre que el comando enemigo se enteraba que había mujeres ahí, eran mucho más agresivos, era mucho más ofensivos, seguramente porque pensaban que, primero, no podían ser vencidos por una mujer, o supongo que no aceptaban que las mujeres pudieran tener el mismo nivel igualdad de confrontación. Pero también porque seguramente pensaban que eran más débiles y que de pronto era mucho más fácil doblegarlas.

Entonces, en general, el tema de atacarnos, de poner todo este tipo de situaciones como una parte mediática, nos ha hecho más fuerte también; nos ha hecho más fuerte a las guerrilleras porque nuestra decisión de lucha es inquebrantable, y porque la decisión que tomamos no es solamente hacer la guerra por vivir de la guerra, es por cambiar. Y hoy que hay la posibilidad de construir esta pequeña ruta que ojalá se amplíe, que ojalá sea muy grande para entrar a la paz, entonces esperamos que toda esa experiencia que tenemos nosotras, toda esa fortaleza que hemos ganado acá en la guerra, la ponemos al servicio de la paz, y creo que nos ha hecho mucho más fuertes, mucho más valientes.

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