Declaración FIPU

La crisis política en España no es un fenómeno reciente

A Rajoy no le bastó con incumplir lo prometido, sino que también castigó a la población con reformas que ahondaron más la profunda crisis.

Algunos nos dimos cuenta de que en España no existía aquello de la democracia, pues la crisis que las élites crearon la pagó y la sigue pagando el pueblo; algunos nos percatamos de que en realidad estábamos en una dictadura del capital coordinada por las élites financieras.

FIPU PRESS | Imagen: pulso.es

España está viviendo la campaña electoral más larga de su historia reciente, actualmente asume un gobierno interino que no puede disponer de los presupuestos ni trazar y ejecutar planes de gestión; esto se debe a que ningún partido ha sacado mayoría absoluta para gobernar y no se han formado coaliciones que permitan formar gobierno,  lo cual empeora considerablemente la situación que atraviesa el país cuyo desempleo llega al 22 %, la deuda pública alcanza casi el  100 % del PIB y el número de personas sin ningún ingreso supera los 7 millones. Desde Bruselas, la Unión Europea ha manifestado su preocupación con el actual escenario político español, y pide a los partidos llegar a un acuerdo para evitar que se agrave aún más la crisis económica.

La razón inicial de esta situación parece sencilla, el bipartidismo PP y PSOE, que tradicionalmente se turnaban el poder, está decayendo, debido a la entrada en el escenario político español de la coalición Izquierda Unida-Podemos que pasó a denominarse “Unidos Podemos” y del partido “Ciudadanos” que se sitúa en el espectro como centroizquierda.

Muchos creen que la crisis política que está atravesando el país Ibérico se remonta a las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, producto de que ningún partido pudo obtener la mayoría y no crearon ningún tipo de coalición entre ellos para gobernar. Lejos de la realidad, la crisis política en España comenzó antes, concretamente en 2008 cuando estalló la crisis económica mundial y se ha extendido hasta nuestros días.

Algunos nos dimos cuenta de que en España no existía aquello de la democracia, pues la crisis que las élites crearon la pagó y la sigue pagando el pueblo; algunos nos percatamos de que en realidad estábamos en una dictadura del capital coordinada por las élites financieras, esas élites eran quienes gobernaban y no el partido de turno.

Empezaron las inyecciones de dinero que provenían de las arcas del Estado a los bancos con riesgo de quiebra, estos mismos bancos a su vez comenzaron a realizar desahucios, es decir, los pobres a los que les vendieron “el paraíso” ya no les servían para engordar un poco más sus bolsillos, con lo cual había que sacarles el último beneficio que pudieran, el dinero que pagaron por la hipoteca concedida más su vivienda. El capital por encima del ser humano, gente sin casa y casas vacías sin gente. Además fuimos testigos de diversos casos de suicidios provocados por este inhumano mecanismo. El gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) hizo más bien poco por mejorar la situación de esas personas, en realidad no podía hacer mucho, pues las reglas del sistema económico que predomina en el mundo están escritas.

Momento que aprovechó Mariano Rajoy, en ese entonces secretario general del Partido Popular (PP), para prometer mejores días a la ciudadanía; se ganó la confianza de la población partícipe de aquellas elecciones generales, obtuvo la mayoría absoluta.

A Rajoy no le bastó con incumplir todo lo que había prometido, sino que también castigó a la población con una serie de reformas que ahondaron más la profunda crisis en la que se encontraba España.

El partido que representa Rajoy (PP) fue fundado por Manuel Fraga[1], uno de los principales aliados del dictador Francisco Franco; el PP emergió de las filas del franquismo. Durante la dictadura franquista la corrupción de los cargos públicos fue absoluta, pues muchos empresarios, líderes políticos y militares afines al régimen hicieron grandes fortunas.

Eso parece no haber cambiado, pues en el transcurso de todos estos años la corrupción no ha parado de salpicar a Rajoy y los suyos, como el caso de Luis Bárcenas, gerente y tesorero del PP entre 1990 y 2009, quien llegó a tener 47 millones de euros de sobornos ocultos en Suiza y actualmente está siendo juzgado.

La esperanza de cambio para muchos españoles surgió con Unidos Podemos, partido político representado por Pablo Iglesias, que supo captar el descontento de cierta parte de la población y se propuso acabar con la hegemonía bipartidista española. La construcción del enemigo que realizaron diversos medios de comunicación y adversarios políticos hacia este partido, hizo que Unidos Podemos no tuvieran los resultados esperados en las elecciones, pues querían ser el partido hegemónico de izquierda.

Por este contexto que se está viviendo en España se han avivado aún más los anhelos de independencia, por parte de los pueblos que históricamente han reclamado su derecho a la autodeterminación, sobre todo en el País Vasco y Cataluña.

La situación en España es de frustración ciudadana y la desconfianza en el sistema político y partidista la ha llevado a una condición de desgobierno.

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