Declaración FIPU

Una crónica de viaje a la isla de la libertad

Socializamos el trabajo por la paz con integrantes de la delegación de paz de las FARC. Lo que más nos sorprendió fue la sensibilidad de aquellos guerreros.

Cuba, hace 4 años, es la sede donde, desde diversas formas de concebir el país, tratamos como pueblo de finalizar el conflicto armado de cinco décadas con las FARC-EP.

FIPU PRESS

El aire golpea mi rostro y se mezcla con el olor a gasolina que el viejo “almendrón” despide en cada kilómetro alcanzado. Las palmeras y el verde sorprenden, adornan cada calle, y un acento caribeño me da una bienvenida amable y cordial. Así empezaba mi misión en Cuba, dejando por unos días la rutina del activismo, reuniones, citas, entrevistas, escritos, discusiones y más discusiones.

Invitada por la Federación de Prensa de los Pueblos (FIPU), un naciente proyecto de prensa en internet y en las regiones, del cual hago parte como escritora y corresponsal, la idea es posicionar el trabajo “Bandas Criminales y trata de personas”, investigación que estoy realizando con apoyo de FIPU como un tema de posacuerdo, de paz y de género. Para ello solicitamos reuniones informales con la delegación de paz de las FARC y con la coordinadora de la subcomisión de género Victoria Sandino.

Un documento corto de 80 páginas es el borrador que llevamos para la incidencia, con mapas y tablas tratamos de explicar cómo el paramilitarismo posdesmovilización afecta los derechos humanos de los ciudadanos en el campo y la ciudad, utilizando especialmente a mujeres, niñas y niños como esclavos de sus cometidos delincuenciales.

FIPU ha venido ganando espacios dentro de la prensa no tradicional en Colombia, no como un medio para la paz exclusivamente, también como un medio dónde se mira desde Colombia al resto de Nuestra América y el mundo desde las realidades políticas y diversas que las grandes empresas de la información por agenda no visibilizan.

Viajamos con María Cecilia Mosquera, una sobreviviente del conflicto armado que viene haciendo incidencia en el tema de la paz, que a pesar de sus inmensas heridas espirituales, y físicas, se atreve a poner la cara y decir: “Que dialoguen”, “necesitamos la paz”.

María sufrió en Machuca (Antioquia) quemaduras de alto alcance que le perjudicaron su cuerpo, y las llamas de la guerra se llevaron a sus hijos y marido, asolando a su pueblo en un incendio que se produjo del accionar del ELN en la zona, cuando se atacó infraestructura petrolera.

Hospedada junto a María, he aprendido que mi historia realmente no se compara con la de ella y la de tantos que, a pesar del sufrimiento, hablan de paz y se la juegan por ese sueño.

Gustavo es el cubano que con autorización del Gobierno nos alquila la casa de hospedaje; es conversador, inteligente y convencido del diálogo. Él mismo lo pide para su país y para el mundo... “El diálogo es la salida”, asegura.

Me invitó a conocer su familia, también a saborear la sazón de su casa y el café cubano, mucho más fuerte, más dulce y de olor más alborotador que nuestro café colombiano. Pollito guisado, con papa, arrocito y mucha salsita; al final el dulce cafecito.

Su esposa es una médica, encargada de investigaciones de alto nivel en Cuba de carácter genético; su hijo es ingeniero y está en Brasil trabajando en la trasmisión de los juegos olímpicos, su suegro con orgullo me lo presentan como “internacionalista”, quien combatió en Angola; su suegra una orgullosa exponente de la revolución, en pocos minutos me dio una clase de historia sobre la lucha del pueblo cubano. También me obsequió unos libros que según ella fortalecerán mi lucha, pero el que más me enamoró es el diario del Che en Bolivia. ¡Qué simbólico!

El director de FIPU, David Alejandro Toro, aparte de ser un líder, es un amigo. Alejo es un conferencista internacional, que se dedica a trabajar enseñando a otros a “restaurar sus sueños” y así financia lo que más le gusta que es el trabajo social, la comunicación para la paz y su apoyo incansable por la terminación del conflicto armado en Colombia. En esta oportunidad socializa en La Habana el gran concierto “La Guerra del Amor”, (9 de septiembre, 1:00 pm, Plaza de Bolívar, Bogotá) artistas unidos por la paz de Colombia, con la participación de Piero, León Gieco, Víctor Heredia, Martha Gómez, Maia, Andrea Echeverri, Doctor Krápula, Alejandro Lerner, Binomio de Oro, entre otros. Otro de los grandes sueños, convertidos en retos y realidades.

Pudimos socializar el trabajo por la paz con varios miembros de la delegación de paz de las FARC-EP. Lo que más nos sorprendió fue la sensibilidad de aquellos guerreros, que se enfrentaron al establecimiento pero ahora emprenden su lucha titánica por la finalización del conflicto y la oportunidad de participar políticamente y producir cambios favorables para quienes siempre han sido históricamente excluidos en el país.

Seguiremos incidiendo y aportando a la construcción de una paz real en Colombia, ahora con el propósito de que también el Ejército de liberación Nacional (ELN) haga parte de un diálogo que nos permita creer en una paz completa.

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