Declaración FIPU

“Basta con cerrar mis ojos; yo cierro mis ojos y le veo a él”: María Sanabria

María Sanabria es la madre de Jaime Estiven Valencia, un joven de 16 años desaparecido por agentes del Ejército de Colombia.

Mire cómo yo le tenía miedo a la muerte y mi hijo me enseñó que no tengo que tenerle miedo a la muerte; ¡como es la vida!

FIPU PRESS

María Sanabria es la madre de Jaime Estiven Valencia, un joven de 16 años desaparecido por agentes del Ejército de Colombia, en el marco de las ejecuciones extrajudiciales o “falsos positivos” para presentar resultados de “bajas en combate”.

Claudia Quintero: ¿Cómo continúa la vida una madre de un detenido desaparecido?

María Sanabria: Es mes de mayo y siento la falta, el cariño; falta ese regalo, esa flor, ese beso,  ese abrazo de nuestros hijos. ¡Cuántas madres no están sintiendo lo mismo en este momento! Me hace falta mi hijo, recordar nuestro hijo: lo que me traía, lo que me regalaba, lo que me decía. Siempre me decía dónde estaba,  dónde iba; cómo compartía un abrazo conmigo, aunque fuera una mirada, aunque fuera un vaso de agua, ¡todas esas cosas!

¡El tiempo no borra nada!

A veces pienso, al ver pasar el tiempo: porque yo cuando estaba pequeñita mi mamita decía que el tiempo  lo borraba todo,  yo oía que la gente decía “el tiempo lo borra todo” y ahí si se equivocaron, en este caso no es así. El tiempo no borra nada, es como si hubiese sido ayer. Basta con cerrar mis ojos; yo cierro mis ojos y yo le veo a él: la forma como él era, con su sonrisa, con su picardía, con esos ojazos tan maravillosos que tenía, me parece verlo riéndose, me parece verlo frente al espejo acomodándose su cabello y poniéndose “pispo”. ¡Todo eso lo tengo tan presente!

¡Que Dios te bendiga hijo!

También tengo presente que a él le gustaba que yo le dijera “que Dios lo bendiga hijo…. que Dios lo bendiga”,  siempre le gustaba. Un día, por cosas de la vida,  tuvimos una discusión por una ropita, después por fin el lavó la ropa y se bañó, se puso todo pispo; al rato vino un amigo de una buseta y le dijo: “chino, camine me acompaña hacer un viaje”. Como estaba vestido y arreglado, le dijo: “¡claro!”. Se fue hacer el viaje, bajó rapidito la escalera y me dijo: “mami, chao”, y yo no le contestaba porque estaba brava y otra vez decía “chao, mami”, y yo estaba lavando la loza y no le contesté. Yo pensé que se había salido, cuando yo me di cuenta, me abrazó por la espalda y empezó hacerme cosquillas en la espalda y me decía: “¿mamita. está muy bravita?  ¿Está muy bravita? No me va decir ‘¿que Dios lo bendiga?’”. Yo le respondí: “Dios lo bendiga, mi amor, que le vaya bien”. Vea cómo es la vida, el día que mi niño se lo llevaron yo no le pude decir “que Dios lo bendiga”, no le pude decir “hasta luego”.

C.Q.: ¿Cómo recuerda ésa última vez que vio a su hijo?

M.S.: Ese día yo salí de la casa, mi hijo estaba durmiendo porque ese día no pudo ir a trabajar donde estaba trabajando, trabajaba en la rusa [1], no pudo ir ese día porque venía el supervisor y no podía trabajar allí (por ser menor de edad).  Mi hijo se quedó durmiendo. Yo en esa fecha estaba trabajando con la Cruz Roja, salí a trabajar cuando volví por la tarde, eran como las tres de la tarde,  le dije a mi hija: “mami ¿dónde está chivito?” (cariñosamente le llamaba chivito),  y me dice mi hija: ¡mami, yo no sé! Y estoy preocupada porque él dijo que iba a traer lo del almuerzo, como a las 11:30 de la mañana y esta es la hora que no aparece”. Yo dije, “tan raro, ¿no sería que usted salió un momentico y el vino y volvió a salir?” Mi hija dijo: “no, mami, yo estaba aquí y no ha venido”.

Se dieron las seis de la tarde. Él siempre estaba sentado en su silla a esa hora viendo televisión, viendo muñequitos de “Billy & Mandy”,  viendo sus  pendejadas y carcajeándose, riéndose solo.

Ya eran las nueve, las diez, las once de la noche y no llegaba. Esa noche no dormí, me quede en la ventana esperando mi niño, y esta es la hora que aún lo estoy esperando, porque para mí, mi niño no está muerto, yo aún lo espero. ¿Sabe una cosa?, que después de que se llevaran mi niño el 6 de febrero, me lo mataron el 8 de febrero del 2008, han pasado ya más de ocho años y es muy triste decirle que el caso  se encuentra en la ¡completa impunidad!, con decirle que no he tenido ni la primera audiencia. El año pasado, el 10 de noviembre, tenía la primera audiencia, era la imputación de cargos y aplazaron la audiencia porque los señores militares no fueron,  fueron tres únicamente, tres  que están libres. Están llamados a juicio doce militares por el asesinato de mi hijo, algunos están detenidos en otros casos de desaparición forzada. ¡Ya para ellos era común desaparecer!

El  fiscal de mi caso, el fiscal 97, Dr. Jorge Pinzón,  pidió una sala  donde quedara el registro de lo que sucedió ese día y estaba de malgenio ese día, porque a todos los implicados se les envió la citación, pero los militares dicen que no fueron citados y mi Fiscal dijo que  todos habían sido citados,  que no habían ido “porque no se les había dado la gana de ir”, que si se daba cuenta que no habían ido porque no habían querido, les dictaría orden de captura inmediata. Y¿sabes qué pasó?, me cambiaron mi Fiscal,  así de sencillo. Y ahora ¿cuánto tiempo tengo que esperar, otros 8 años, o me muero y no veo justicia?

C.Q.: Me comenta que su caso está en la impunidad, ¿planea ir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a buscar justicia?

M.S.: Estamos agotando todos los recursos legales, todo hasta que ya no quede nada y tenemos que, cómo última instancia, la justicia internacional.

Ya se están cumpliendo los términos; ya hace 8 años. Es injusto todo este proceso, lo han dilatado, innumerables dilaciones para recibir más beneficios; lo de la ampliación del fuero penal militar es para protegerlos a ellos. Como dice el dicho “eso lo dejo cocinando Álvaro Uribe Vélez”, como quien dice: “ustedes nos dan el silencio y nosotros la impunidad”; y por fin se les dio el fuero penal militar donde somos blancos legítimos todos.

Ellos pueden llegar a matarnos, asesinarnos, hacer lo que ellos quieran con nosotros y pueden argumentar que estaban cumpliendo con su deber, y ¿quién dice nada? ¡Nadie dice nada!

C.Q.: En el marco del proceso de paz, ¿qué incidencia viene haciendo una madre de Soacha como usted a través de su trabajo: del arte, de la protesta?  Has venido hablando del tema de la justicia porque también va a ver una Comisión de la Verdad y crees tú que ¿los militares estarán dispuestos a reconocer lo que hicieron, o ellos van a seguir diciendo que los chicos no estaban recogiendo café y que eran delincuentes?

M.S.: Lo que sabemos es que ellos nunca van a aceptar, porque para eso tienen los grandes “padres” que los cobijan y que les dan crédito.

Es verraco [2], tenemos en Colombia dos grupos armados, el legal y el ilegal; pero el que le han dado de todo es al Ejército, y para más piedra [3] les dan las armas, les dan uniforme,  les dan carnet,  les dan instrucciones. Ellos juraron un día cuidar al civil y se aprovechan de eso, para poder matarnos a nosotros los civiles.

¿Quién es el más culpable en este caso la guerrilla o el Ejército? Tengo que decir y tengo que hablar es del Estado, que ha causado tanto dolor, tanta tristeza, tantas madres solas,  tantos hijos abandonados.

¡No hay respuesta!

En este caso hago una reflexión: ¿cómo se llama cuando un hijo pierde una madre? - huérfano. ¿Cuándo una esposa pierde el esposo? –viuda. Y ¿cuándo una madre pierde un hijo en estas circunstancias…? En otros países hacíamos esa pregunta y se quedaban en silencio con esa pregunta y decían que no tenían una respuesta. Para eso no hay respuesta.

Le he puesto nombre a mi lucha: “la vida por mi vida”, porque a pesar de que hemos sido amenazadas, nos han hecho zancadilla, ¡todo lo que nos han hecho para que nosotros no consigamos la justicia!, estamos de todas maneras en los colegios,  en las universidades,  en los departamentos,  en las ciudades, en  todas partes estamos hablando de lo que paso con nuestros hijos.  Porque no queremos que esto siga sucediendo. Yo no quiero ver otra madre con el  dolor que nosotras tenemos. El dolor de una madre, de nosotras las madres, es por siempre.

*María Sanabria participó en la iniciativa de Qantu Colombia (Plan de Apoyo Internacional para la No Repetición del Conflicto)  “Especial Madres de la Guerra”, Dónde a pesar del dolor y la muerte de su hijo manifiesta su esperanza en la paz de Colombia.




[1] Obrero de Construcción
[2] Duro-Fuerte
[3] Para más indignación

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