Declaración FIPU

Nunca se fueron...

En la marcha uribista del pasado 2 de abril, unos marchantes posaban con camisetas blancas con una leyenda: “No a la restitución de Tierras”

En la marcha uribista del 2 de abril pasado, unos marchantes posaban con camisetas blancas con una leyenda “No a la restitución de Tierras”, no pude evitar llorar de la indignación.

FIPU PRES

Después de una venta forzada y leonina, tuve que entregar el predio por el cual había luchado tanto: el proyecto “Gotitas de Creatividad” caía bajo la avaricia de quienes me veían como competencia y amenaza. Un comedor infantil y un jardín no eran proyectos de impacto que ellos necesitarían en el barrio, querían un Club para sus bacanales. Así fue mi desplazamiento forzado y mi despojo de Cúcuta, mi tierra natal.

Pertenecí activamente del movimiento de víctimas en Bogotá, desde al año 2005 hasta el 2011 que me fui a la Argentina por amenazas. Estuve cuando Uribe nos tumbó 2 veces la ley de víctimas y acompañé la creación de la actual. Con muchas imperfecciones y contradicciones, esta ley de víctimas, buena o mala, es lo que tenemos, y costó la vida, hasta la fecha de su promulgación, de por lo menos180 compañeros -líderes de víctimas- muertos.

En la marcha uribista del pasado 2 de abril, unos marchantes posaban con camisetas blancas con una leyenda: “No a la restitución de Tierras”; no pude evitar llorar de la indignación.

La restitución de tierras es el sueño de los campesinos despojados, es la esperanza de miles de mujeres que enterraron maridos e hijos y abandonaron sus tierras para ahora lavar ropa ajena o limpiar pisos en las capitales. Miles también violadas allí mismo, en las tierras donde hoy anhelan regresar.

El proceso de restitución de tierras ha sido difícil, como todo lo que se implemente sin el desmonte de la estructura paramilitar en el país. Esta semana publicaba en mis redes sociales: “Me siento en el 2003”. La amenaza paramilitar esta semana cercó a decenas de pueblos demostrando y confirmando algo que siempre, desde el movimiento popular, hemos dicho: “Nunca se fueron”.

La tierra y la conexión con el campesino es una comunión que a veces me intenta explicar mi compañero Alberto, quién prefiere estar en la finca cultivando y limpiando potreros, a estar en reuniones sociales. El ama el campo y me ha enseñado la importancia de la tierra para ellos, pero sobre todo para el desarrollo de un país formado mayoritariamente por comunidad rural. “La tierra es todo”, me dice. Pero muchos pretenden que sea “Nada”.

Si algo logramos con la ley de víctimas fue el reconocimiento del conflicto interno armado y la existencia de nosotros: las víctimas. Ya no éramos más migrantes aventureros, ni proterroristas. ¡Existimos! Y la restitución de tierras es el alma de la ley que tanto nos costó.

El 9 de abril marcharé por mis muertos, mis desaparecidos y mis despojados, diciendo sí a la paz completa, sin paramilitarismo y con restitución de tierras y los derechos humanos que nos robaron.

Foto: Redes sociales

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