Declaración FIPU

Esclavas sexuales del paramilitarismo, ayer y hoy

La doble moral de sectores como el uribismo que piden “Paz sin impunidad”, indignan en la medida de su complicidad ante éstos hechos.

Los paramilitares son empedernidos pedófilos, quienes con complicidad estatal, no solo usurparon tierras con la excusa de la “lucha antisubversiva”, también cometieron aberrantes delitos contra la humanidad de niños y niñas en Colombia.

FIPU PRESS

Desde hace algunos años, vengo realizando un activismo contra la trata de personas y todo tipo de esclavización. Nada me había horrorizado más, que ver cómo las niñas son mercancía de los paramilitares en Colombia. Desde siempre.

Lucila Inés Gutiérrez fue capturada por esclavitud sexual de niñas. Ella era la entregadora en Santander, una rectora que debía impartir formación y guianza, la “profesora” daba niñas de 10 a 12 años para ser esclavizadas por los paramilitares. Esta barbarie no solo ocurrió en Santander. En Cúcuta veíamos cómo los hombres de Iván Laverde Zapata, comandante del frente fronteras y sus paramilitares, sodomizaban a las niñas del barrio; nosotros nada podíamos hacer, amedrentados y sometidos.

Los paramilitares son empedernidos pedófilos, quienes con complicidad estatal, no solo usurparon tierras con la excusa de la “lucha antisubversiva”, también cometieron aberrantes delitos contra la humanidad de niños y niñas en Colombia. Ahora bajo la nueva razón social “Bacrim” siguen cometiendo éstos delitos, como lo afirma el informe "Niñez Robada", publicado recientemente.  Cuenta el informe que alias Otoniel, jefe del grupo paramilitar “Clan Úsuga”,  argumenta que las niñas de más de 15 años “ya son viejas”, le gustan de 10 a 14 años, ¡un horror!

Actualmente las niñas son vendidas por los paramilitares, por sumas entre 600 y 6 millones de pesos. Un negocio mucho más lucrativo que el narcotráfico, ya que representa una impunidad del 100% para los criminales.

“La Dirección Nacional de Análisis y Contexto (Dinac), que ordenó la captura de Gutiérrez, determinó que entre 2001 y 2003 la exrectora del colegio Nuestra Señora del Rosario, en el corregimiento de Riachuelo, ofreció a sus estudiantes para que jefes del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) abusaran sexualmente de ellas. Según los fiscales de la Dinac, Gutiérrez ordenó bazares y reinados en los que participaban las niñas del colegio, con los cuales los jefes paramilitares seleccionaban a quienes después serían víctimas de su abuso. Entre los paramilitares que habrían abusado sexualmente de las estudiantes se encuentran Rodrigo Pérez Alzate, alias "Julián Bolívar"; Iván Roberto Duque, alias "Ernesto Báez", y José Danilo Moreno, alias "Alfonso". Se averigua si el esposo de Gutiérrez, el exconcejal de Charalá Luis María Moreno, habría colaborado con el reclutamiento ilegal de las niñas. Moreno está detenido por otros delitos”, afirmó el portal Publimetro.

La doble moral de sectores como el uribismo que piden “Paz sin impunidad”, indignan en la medida de su complicidad ante éstos hechos en las audiencias de “Justicia y paz”. El “proceso de paz” de Uribe con los paras no brindó acceso a la justicia a las mujeres víctimas de trata de personas o esclavitud por parte de éste grupo criminal. Hoy después del vencimiento de la ley de Justicia y Paz, vemos cómo las víctimas se atreven a contar su tragedia, aunque con miedo. Lastimosamente nada hicimos como sociedad para salvar a nuestras niñas de las garras del paramilitarismo.

Se hace necesaria la voluntad política para desmontar las estructuras del paramilitarismo, base fundamental para continuar el camino de paz.

La Marcha

En la marcha del 9 de abril, día nacional de la solidaridad con las víctimas del conflicto armado, se clamó por la paz, y por el desmonte del paramilitarismo para poder construir una paz real y duradera.

Foto: Internet

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