Declaración FIPU

Camila, la dulce guerrillera. Crónicas de La Habana I

Camila Cienfuegos cumple su rol militante como vocera de las FARC-EP en los diálogos de paz en La Habana, entre la guerrilla y el gobierno de Colombia.

Camila lleva en sus brazos delgaditos las cicatrices de la tortura, a la que la sometió el ejército colombiano, pero no hay una pizca de resentimiento en sus gestos o palabras.


Menuda y sencilla como un gorrión, Camila Cienfuegos cumple su rol militante como vocera de las FARC-EP en los diálogos de paz en La Habana, entre la guerrilla y el gobierno de Colombia.

Un grupo de periodistas de diversas latitudes llegamos a La Habana para asistir el día 20 de Febrero al pre lanzamiento de la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos acompañando el informe de la Fundación Funuvida “Para no volver a la Guerra”.

Si bien las negociaciones de paz que ya llevan varios años han tenido un impasse por esos días, la marcha hacia la resolución del conflicto parece inexorable, pese a las cuarenta y ocho salvedades aún por resolver y la proximidad de la fecha del 23 de marzo que se ha establecido como objetivo.

Para conocer más de cerca el estado de las negociaciones dos miembros del Comité Editorial de la Federación mantuvimos una reunión informal con el comandante Benkos y la propia Camila, conversando acerca de las motivaciones del conflicto, el papel de los medios, la demonización que los mismos llevan adelante, el papel de Cuba como garante, las expectativas de paz . No dejamos tema por tocar. Hablamos sin ningún tipo de prejuicios o ataduras. Iremos publicando las crónicas de esta visita en Página Popular.

Quién es Camila Cienfuegos

Camila Cienfuegos ingresó a la guerrilla con apenas catorce años y es hoy pareja de Pablo Catatumbo uno de los negociadores junto al comandante Benkos y otros de la delegación de las FARC-EP, o sea las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia – Ejército del Pueblo.

La guerrillera realiza las labores de comunicación de la guerrilla con la prensa y lleva la web junto con Patricia Cano, esposa del fallecido Alfonso Cano.

Camila lleva en sus brazos delgaditos las cicatrices de la tortura, a la que la sometió el ejército colombiano, pero no hay una pizca de resentimiento en sus gestos o palabras.

Es muy bonita, femenina, con esa calidez siempre presente en el habla de su tierra, pero toda de acero, dispuesta a volver a la selva y al combate y dar la vida de ser preciso. El avance de las negociaciones de paz alientan la esperanza que resulte innecesario.

Cuando mi colega ucraniano le pregunta sobre la falta de independencia de los medios hegemónicos ella nos cuenta: «yo respiro profundo y siempre encuentro la forma educada de responderles».

Mucho se ha dicho despectivamente acerca de las condiciones de participación de las guerrilleras en la lucha armada a lo que en diferentes reportajes Camila ha referido al ejemplo de otras mujeres luchadoras como Manuela Cañizares -que es considerada el alma de la insurrección de 1809, en Quito-. A las Madres de los desaparecidos argentinos, las luchadoras por la reforma agraria,  Manuelita Sáenz, Manuela Beltrán, Policarpa Salavarrieta, la Gaitana, las madres de los guerrilleros.

Según Camila, hombres y mujeres se desempeñan en un plano de absoluta igualdad dentro de la guerrilla.

Respecto a los medios de comunicación Camila es consciente del papel que juegan en esta y en toda guerra: la primera víctima de la guerra es la verdad nos comenta el comandante y ella asiente.

Su insumo cotidiano, su trinchera está en el territorio de los medios, que mayoritariamente en Colombia responden a la hegemonía de la derecha en sintonía plena con los intereses imperiales de los Estados Unidos. Sabe también que el territorio de las redes les resulta esquivo, estando como está bajo el control de organizaciones tributarias del imperio. Recibió con agrado la existencia de Facepopular y de la Federación como herramientas de la comunicación alternativa.

La relación con los medios  ha sido dura, una cosa es la charla bonita con  periodistas, de tú a tú, y otra cosa es cuando van a difundir la información, porque los medios de comunicación que hay en Colombia no pertenecen al pueblo, son privados, su directriz corresponde es a la oligarquía, a lo mediático. Nos han mostrado como los monstruos, como los secuestradores y han tergiversado lo que significan realmente estos Diálogos de Paz. Expresó en una entrevista publicada por La13.

Siendo muy joven, Camila quedó embarazada y decidió dar a luz a su hija, pero la entregó en adopción bajo la condición de no perder sus derechos como madre. Hoy ya es una jovencísima abuela. El padre de la niña murió en combate.

Las informaciones de la prensa Cut & Paste globalizada nos muestran la imágen de las FARC identificándola como “narcoguerrilla”, muy poco dicen al respecto de los “paracos” o paramilitares, también acusados de beneficiarse con el narcotráfico. Las FARC aceptan cobrar impuestos revolucionarios sobre las plantaciones relacionados a los narcóticos o el “flete”a su transporte.

No ha de ser fácil para Camila mantener su cálida y melancólica sonrisa toda vez que debe responder acerca de las atrocidades de la guerra, las desgarradoras historias que cotidianamente cruzan la realidad de los territorios en conflicto. Desde luego sería más sencillo ser la jefa de prensa de una tabacalera, empresas estas que provocan por año más muertes que las FARC en toda la historia de esta guerra que de una vez y para siempre debe terminar.

Continuará…

Juan Carlos Romero López

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